La empresa Xiaomi, ampliamente conocida por sus celulares, impactó fuertemente al mundo de los autos eléctricos al lanzar su modelo SU7. Un auto elegante y a un costo bastante razonable, en comparación a otros vehículos de similar categoría. Su impacto en el mundo automotriz quedó claro al observar que en 24 horas vendieron 90.000 autos, una cifra impresionante.

La fábrica es muy moderna, nueva y completamente robotizada. No obstante, tiene menos robots para ensamblaje, si lo comparamos a otras plantas automotrices. Ello se debe a la nueva tecnología que utilizan para la fabricación de la carrocería que corresponde a la fundición a presión, usando una máquina gigante que genera 9.100 toneladas de potente fuerza, que permite dar una forma más completa y acabada al chasis, reduciendo la necesidad de soldar piezas más pequeñas que antes eran necesarias para armar la estructura de los vehículos. Esta gran innovación, introducida por la empresa Tesla, ha sido adoptada y mejorada por Xiaomi.

Un aspecto que también me llama la atención es el volumen reducido del motor principal con 220 kW que obtiene gran potencia girando a más de 20.000 rpm. Mientras que la velocidad de las ruedas se reduce mediante varios congranajes, lo que es una solución muy inteligente.

Finalmente, destaca el pequeño tamaño del inversor que es el equipo electrónico que controla las corrientes y el torque del motor. El inversor usa transistores de ‘’Silicon Cardbide’’ que es una tecnología de semiconductores que se caracteriza por operar a muy alta frecuencia de conmutación (varias decenas de kilociclos), con muy pocas pérdidas de este encaminamiento. De este modo, el tener pérdidas reducidas en el inversor y en el motor es algo muy relevante, ya que alivia el tamaño del sistema de refrigeración.