
Cambiar la fisonomía que el área de talleres tenía hacia los clientes para generarles la tranquilidad de que están confiando sus vehículos a expertos es uno de los principales desafíos que Cristóbal Rojo, subgerente de talleres de flota, ingeniero mecánico titulado en AIEP en 2017, se ha fijado para su área.
Con sólo siete meses en EMASA, se propone que todo este trabajo se traduzca en un aumento en los ingresos de vehículos en el corto plazo. “Es paulatino, pero ya se ve el aumento de clientes ”, asegura.
“Acá es muy relevante el factor humano porque queremos que nuestros clientes se sientan cómodos. Y para eso estamos enfocados en mejorar la cara que estamos mostrando ante ellos”, cuenta el ejecutivo, quien habla con orgullo de su equipo de trabajo: “Tenemos un grupo humano de seis personas muy bueno y profesionalizado, con una edad promedio cercana a los 30 años, que esperamos aumentar a 8 en un corto plazo”.
Su centro de operaciones es San Bernardo y el foco está puesto en buses urbanos e interurbanos. Cristóbal cuenta con una extensa trayectoria en flotas porque viene del mundo del transporte de pasajeros, su fuerte es el trabajo en terreno y ésta es su primera responsabilidad en administración. “Era una apuesta muy importante y lo pensé porque era un gran cambio pasar de técnico a administrativo, pero Manuel Martínez (Jefe de Ventas de EMASA Flotas), me impulsó a tomar este nuevo desafío. Creo que podemos generar cambios en la facturación mensual y en la forma de trabajar porque entiendo de mejor manera los procesos, dado que yo también los viví”.
Su experiencia previa le permite tener un conocimiento profundo en los componentes, que son muy similares a los vehículos comerciales y sus repuestos, por lo que se siente seguro respecto del cumplimiento de sus responsabilidades.
“Partí desde muy abajo en el área mecánica, para conocer las distintas ramas de esta y asi poder tener una mejor trayectoria: recursos humanos; tecnologías y componentes, y productos. Trabajé en talleres como mecánico e incluso hice mi práctica en 10 de Julio”, explica. Cristóbal reconoce: “me siento muy a gusto acá. La gran mayoría de los clientes son empresas en las que yo he trabajado así que la llegada de ellos ha sido mucho más fácil”.
Cobertura nacional
Con su equipo, el área de talleres de flota en la compañía, que sólo lleva cinco meses operando como tal, brinda respuesta a los requerimientos de carga y pasajeros a nivel nacional a través de dos mecánicos que trabajan en terreno, mientras los demás se desempeñan en el taller.
Los procedimientos más recurrentes en la actualidad son revisiones generales y diagnósticos, muy especialmente porque los vehículos estuvieron sin funcionar por un largo tiempo debido a la pandemia, lo que es más evidente en el sector de los buses interurbanos.
Una de las áreas de trabajo que el subgerente de talleres de flota destaca con más orgullo, es la relacionada con la capacitación a los técnicos de las empresas para lo que cuentan con salas específicas en sus instalaciones con capacidad para cinco personas. “Así mantenemos un contacto fluido con ellos. Les ofrecemos un servicio de asistencia remota, pero si es un tema más complejo, traen el vehículo y lo diagnosticamos acá en el taller”.
El gran beneficio para las empresas que contratan este servicio es que sus técnicos reciben una validación que queda plasmada en un diploma que reciben los asistentes y son capaces de diagnosticar en forma más eficiente las fallas, lo que se traduce en una mayor disponibilidad. “Para nosotros es una ventaja ya que los mecánicos son capaces de detectar la falla in situ, nos entregan mayor información técnica para el diagnóstico y con eso se evitan venir hasta nuestras instalaciones. Nosotros los abastecemos de repuestos y nos validamos con nuestros clientes como sus socios”.






